Notes for Critical Thinking about Bolivian Drug Policy – Introduction

Notes for Critical Thinking about Bolivian Drug Policy – Introduction

*The following is a translated text, originally written in Spanish by Patricia Chulver Benitez of Estudiantes por una Política Sensata de Drogas, Bolivia (SSDP Bolivia). This is the first of a three-part series outlining the challenges to sensible drug policy in South America, specifically in Bolivia. It is our hope that these narratives can shed light on the amount of work that needs to be done in regards to drug policy around the world. The translator’s notes are provided with asterisks for contextualization.

Translation completed by Arturo Lua Castillo, SSDP’s Latin America Policy InternEl texto original en Español está abajo.

Experience as the basis for scientific knowledge

The panpipe (siku) is an Andean instrument that translates the secrets of the Cordillera Real mountain range. It whispers to the wind guided by the beat of a drum that emulates the earth’s heartbeat in ritual, work, and catharsis. From its wooden cavities, the panpipe emanates a proclamation of resistance and for transcendence through communal musical experience.

Experience is a fundamental part of the scientific method. Our language and communal consensus are all based on experience. Experience awakens consciousness and from consciousness, we develop the ability to critically view the framework of the government in which we live. [1]

In ten years Bolivia has generated much of today’s discussion surrounding politics of decolonization through the study of the country’s social justice struggles, especially in regards to gas, water, and the coca leaf. 

In 2013, one topic that drew a lot of my attention and was heavily criticized by the international community is that of children and adolescent workers who pushed for the passing of “la Ley de Trabajo Infantil” (child labor law) in 2014 [2]. Eurocentric views have been harshly critical of this regulation. Behind that criticism lies an imminent reality for those of us in the Global South that goes beyond that of economic inequalities created by European invasion. Culturally speaking, Andean thought still splits from that of philosophical thought centered around production which implies that childhood stems from an active role in communal work. In this way, the Escuela Del Ayllu generates labor dynamics that move people from rural to urban areas. This could potentially turn into a form of slavery for migrant children as a consequence of modernity.

This international justice system is currently a scenario with an epistemology that does not recognize different backgrounds and demands. For this reason, it is important to mention the struggle of child workers when it comes to social justice movements. Talking about an oppressed and underage group that managed to put their demands on the agenda and vindicate their rights in a world system that is patriarchal, Eurocentric, capitalist, and exclusionary of youth is a true milestone towards generating decolonized public policy. However, there is still a lot to be done because much of the science at the heart of our public policy is still written by epistemic communities that share experiences and political values that do not necessarily correspond to the necessities of many oppressed communities.

Concerning milestones in regards to drug policy, our law on coca is globally considered a success. It is surprising then, that after the start of nationalizing our drug policy with backing from scientific communities, there still seems to be a lack of capacity towards approaching topics related to public health or criminal justice. It is possible that these communities lack the life experience that only those directly affected by the criminal justice system possess. Regardless, with experience or not, it is comprehensible that the social constructs which have been woven around many substances (of which we will speak of in following segments) grow stronger once we begin to approach the public issue of drugs.

There is still more to discuss in the second part of this brief close up on the issue of drugs in Bolivia from a critical lens. 

[1]- Dussel affirms that experience, language, consensus and community are the base for critical thought.

[2]- “Ley regula el trabajo infantil y penaliza la erotización de niños” (This law regulates work by minors and the erotization of childern) (2014). Page 7. Digital version available in  http://www.paginasiete.bo/sociedad/2014/7/18/regula-trabajo-infantil-penaliza-erotizacion-ninos-27060.html

 

Apuntes para un pensamiento crítico sobre nuestra política de drogas (Introducción)

El siku es un instrumento andino que traduce los secretos de la cordillera real en cinco notas. Susurro del viento guiado por el palpitar del bombo que emula al corazón de la tierra en rito, trabajo y catarsis. El siku emana de sus cavidades de madera una proclama de resistencia para la trascendencia a través de la experiencia de la música en comunidad.

La experiencia es parte fundamental del proceso científico. En base a la experiencia se desarrolla el lenguaje y los consensos en comunidad. La experiencia despierta conciencia y de la conciencia nace la capacidad crítica para enfrentar el complejo entramado que nos toca vivir en el sistema de turno[1].

En diez años Bolivia ha generado mucha de la teoría que hoy se tiene sobre descolonización de la política a través del estudio de sus luchas sociales (Gas, agua y coca)

Uno de los espacios de demanda visibilizado en 2013 que ha llamado mucho mi atención (y fue duramente cuestionado por la comunidad internacional) es el de los niños, niñas y adolescentes trabajadores (NAT) que impulsaron la aprobación de la Ley de trabajo Infantil en 2014[2]. La mirada eurocentrista ha cuestionado duramente esta regulación; sin embargo, detrás de ese cuestionamiento se esconde una realidad inminente en nuestro lado sur y no sólo por las disparidades económicas generadas tras la invasión europea, sino porque culturalmente hablando, el pensamiento andino parte aún de un pensamiento filosófico  productivo, que implica el niño tiene una crianza a partir de un rol activo en el trabajo comunitario. Así la Escuela del Ayllu en su práctica pedagógica, genera dinámicas de trabajo que hoy en día migran del campo a la ciudad con potencial de convertirse en esclavitud para el niño migrante como efecto de la modernidad.

El sistema de justicia internacional es un escenario cuya epistemología no reconoce ciertas bases y ciertas demandas; así el caso de los niños (as) trabajadores es un espacio que merece ser mencionado pues en materia de movimientos populares, hablar de una población infantil oprimida que logró poner en agenda una demanda y reivindicar sus derechos en un sistema mundo patriarcal, eurocentrista, capitalista y adulto céntrico, es un verdadero hito que ha llevado a generar una política pública descolonizadora. Sin embargo todavía queda un largo camino por recorrer, mucha de la ciencia detrás del corazón causal de nuestras políticas públicas aún está tejida por comunidades epistémicas que comparten  valores políticos y experiencias que no necesariamente responden a las necesidades de muchos de los sectores oprimidos

Si hablamos de hitos, en materia de drogas la Ley de coca a pesar de sus luces y sombras, es considerada un éxito a nivel mundial. Sorprende entonces que después de iniciado el proceso de nacionalización en nuestra política de drogas, las comunidades científicas detrás, no tengan esa capacidad crítica para abordar temas relacionados a salud pública o justicia penal en relación a consumos, o quizás esas comunidades simplemente carecen de la experiencia de vida que sólo los afectados directos por la aplicación de la justicia penal como herramienta de estas políticas públicas poseen. Sin embargo con experiencia o no; es comprensible que las construcciones sociales que se han tejido sobre muchas sustancias (de las cuales hablaremos más adelante) sean más fuertes a la hora de abordar el problema público de las drogas.

Aún más tela para cortar en la segunda parte de este breve acercamiento a la problemática de las drogas en Bolivia desde el pensamiento crítico.   

[1] Dussel afirma que la experiencia, el lenguaje el consenso y la comunidad son la base del pensamiento crítico

[2] “Ley regula el trabajo infantil y penaliza la erotización de niños” (2014). Página 7. Versión digital disponible en: http://www.paginasiete.bo/sociedad/2014/7/18/regula-trabajo-infantil-penaliza-erotizacion-ninos-27060.html